La pregunta es legítima, y la respuesta no es simple. Ñuble tiene comercio, agricultura, construcción, servicios y una base productiva que sostiene a miles de familias. El problema no parece ser la falta de recursos, sino que una parte de esos recursos sale de la región antes de multiplicarse aquí. No tenemos una medición pública que permita decir cuánto, pero sí sabemos que existen flujos hacia fuera: pagos a plataformas con casas matrices en otros países, giros de dinero, compras a proveedores de otras regiones.
Un peso que circula dentro de Ñuble, pasando de un proveedor a un taller, de un taller a una tienda y de ahí a un profesor o a un estudiante, genera más valor que el mismo peso que sale en su primera transacción. Esa es la razón práctica para preocuparnos por dónde queda la plata.
Por eso quiero hacer una invitación directa a las empresas de la región. Invertir en Ñuble no es un acto de caridad ni un gesto de marketing. Quien contrata a un desarrollador local, compra servicios a un proveedor de Chillán o capacita a sus trabajadores en su propia ciudad, apuesta por un territorio donde también viven sus clientes y donde estudiarán o trabajarán sus hijos.
Se suele decir que no hay talento suficiente, que los buenos profesionales se van a Santiago. Creo que Ñuble tiene talento: programadores que construyen sistemas para restaurantes, para municipios y para comercios de barrio; diseñadores, técnicos en redes, contadores, artesanos, periodistas y emprendedores que sacan adelante proyectos con recursos limitados. Lo que a menudo falta es demanda local que los contrate y confianza para invertir aquí. Cuando una empresa regional elige a un proveedor regional, retiene conocimiento, genera empleo y crea la base para el siguiente proyecto.
No se trata de cerrarnos al mundo. Se trata de no regalar lo que producimos. Si queremos que la plata se quede en Ñuble, necesitamos tres cosas concretas: que las empresas prioricen proveedores locales cuando la calidad y el precio lo permitan, que los emprendedores se atrevan a ofrecer soluciones de alto nivel y no solo servicios básicos, y que las instituciones públicas y privadas midan cuánto compran y contratan en la región, para saber si lo que hacemos funciona.
La pregunta de dónde está la plata de la región tiene una respuesta incompleta, y eso es parte del problema. Pero la segunda parte sí depende de nosotros: en qué la vamos a gastar la próxima vez. Ñuble no necesita esperar a que alguien de afuera invierta por nosotros. Necesita que quienes estamos aquí decidamos que lo que se produce en Ñuble se quede en Ñuble.
Pablo Jara Vargas
Gerente General, GrupoNEXT SpA


