Señor Director:
Le escribo para compartir una reflexión sobre la importancia de la tenencia responsable de animales y el abandono. El caso de Morocho, el perro que quedó atrapado en las aguas del río Mapocho por el aumento de su caudal, y cuya odisea mantuvo en vilo a todo el país durante horas, dejó varias reflexiones profundas, tanto a nivel emocional como social.
La resiliencia y el instinto de supervivencia. Morocho demostró una gran fortaleza ante la adversidad. Más allá de la atención mediática y de los complejos protocolos de los equipos de emergencia, el animal visibilizó la lucha constante por la vida que enfrentan los perros que viven en la calle.
La cruda realidad del abandono. Su historia recordó la vulnerabilidad de los animales callejeros o comunitarios, que en su caso también se vincula con personas en situación de calle. Expone cómo la falta de protección y el abandono los enfrentan a diario con peligros extremos.
La empatía y la unión ciudadana. El incidente movilizó de manera masiva a la ciudadanía, a los medios de comunicación y a los rescatistas. Evidenció la profunda sensibilidad colectiva que despierta el bienestar animal y la urgencia de fomentar una cultura de adopción responsable.
Tras su rescate y evaluación en la Veterinaria Municipal de Santiago, la historia de Morocho abrió un espacio para debatir cómo mejorar la red de protección animal en los espacios urbanos y rurales.
Ñuble es una tierra de gente que valora la vida, el campo y la lealtad de los animales que nos acompañan. Esa identidad nos obliga a avanzar en:
- Esterilización gratuita y accesible en todas las comunas de la región.
- Educación desde la escuela sobre respeto y cuidado animal.
- Campañas de adopción responsable antes de comprar.
- Denuncia y cero tolerancia al abandono y al maltrato.
Asimismo, se necesitan redes de apoyo entre vecinos, organizaciones y municipios, para que nadie se sienta solo al cuidar de sus animales.
Un llamado a nuestra comunidad
Morocho fue rescatado, pero no todos tendrán esa suerte. La diferencia la hacemos nosotros: cada vez que decidimos cuidar, cada vez que decimos no al abandono, cada vez que enseñamos a un niño o niña que los animales merecen respeto.
En Ñuble no queremos héroes que rescaten en la tormenta: queremos una comunidad que no deje a nadie a la deriva. La tenencia responsable no es tarea de unos pocos; es el rostro de la región que queremos ser.
Atentamente,
Rosita Durán Gaby
Mediadora de Relación Familiar y Comunitaria
Chillán, Región de Ñuble

