ÑUBLE.- El Niño ya está en marcha y los pronósticos lo dan por seguro: entre 80% y 90% de probabilidad de que siga y se ponga más fuerte. El peak se espera para fines de 2026 o comienzos de 2027, así que la cosa no es para mañana, pero hay que empezar a prepararse desde ya.
Ojo con la zona: en el norte lo que viene es sequía, pero en el centro-sur, donde estamos nosotros, lo que se viene es agua. Los meteorólogos hablan de 3 a 6 días seguidos de lluvia, y no descartan que se estire hasta 7 días. Y cuando llueve así, los campos se saturan rápido.
¿Qué puede pasar en los campos? Hartas cosas:
- Cereales y secano: siembras atrasadas, terrenos encharcados y pérdidas si llueve justo en la cosecha.
- Frutales: más hongos y bacterias por la humedad.
- Viñas del Itata: enfermedades de hongo en la brotación y la floración, y riesgo para la vendimia si llueve esas semanas.
- Hortalizas y praderas: raíces que se pudren por suelos saturados y menos pasto de calidad para los animales.
- Caminos rurales: cuesta llegar a los predios y a los centros de acopio.
Lo que recomiendan los que saben: revisar los drenajes antes de que empiece a llover, planificar las siembras con margen, reforzar el control fitosanitario y asegurar agua y forraje para el ganado. Y más importante todavía: no esperar a que el agua ya esté en el potrero para actuar.
Los especialistas coinciden en que el golpe más fuerte va a sentirse en el segundo semestre de 2026 y durante 2027.


