Hay una frase que atraviesa generaciones: “nadie es profeta en su tierra”. En Ñuble, esta expresión puede adquirir un significado especialmente profundo cuando se habla de profesionales que, después de años de estudio y preparación, terminan buscando oportunidades laborales fuera de la región.
No necesariamente porque quieran irse. Muchas veces, simplemente porque las oportunidades disponibles no coinciden con sus conocimientos, expectativas o posibilidades de crecimiento.
Estudiar en Ñuble, trabajar en otra región
Para muchos jóvenes de la región, el camino comienza en Ñuble, pero continúa lejos de casa.
Un profesional puede estudiar en Chillán, desarrollar experiencia en una empresa local y, llegado el momento de buscar un nuevo desafío, encontrarse con un mercado laboral reducido para determinadas especialidades.
La alternativa puede estar en Concepción, Santiago, Valparaíso o incluso fuera de Chile.
El problema no es que las personas quieran conocer otros lugares o desarrollar experiencias profesionales fuera de su ciudad. La movilidad laboral puede ser positiva.
La pregunta es otra: ¿cuántos profesionales se van porque quieren y cuántos se van porque no encuentran una oportunidad para quedarse?
El talento existe, pero las oportunidades no siempre
Ñuble cuenta con universidades, centros de formación técnica, institutos profesionales y una creciente cantidad de personas capacitadas en áreas muy diversas.
Sin embargo, el mercado regional todavía tiene dificultades para absorber determinados perfiles profesionales.
Esto resulta particularmente visible en áreas altamente especializadas.
Un desarrollador de software, un especialista en ciberseguridad, un ingeniero especializado, un diseñador industrial, un profesional audiovisual o un técnico con conocimientos específicos puede encontrar muchas más alternativas laborales en mercados grandes.
La consecuencia es silenciosa: el talento regional termina generando valor en otra ciudad.
El fenómeno también afecta a las empresas
La pérdida de profesionales no solamente es un problema para quienes buscan trabajo.
También puede transformarse en un problema para las empresas locales.
Una compañía que necesita contratar determinados conocimientos puede encontrarse con dificultades para encontrar personas disponibles en la región.
Entonces aparecen dos situaciones aparentemente contradictorias: hay personas buscando oportunidades y empresas buscando determinados perfiles, pero ambos no siempre logran encontrarse.
La distancia entre lo que las personas saben hacer y lo que las empresas necesitan puede convertirse en una de las grandes tareas pendientes del mercado laboral regional.
Tecnología: una oportunidad para cambiar la historia
Existe, sin embargo, una señal interesante.
En agosto de 2026, Corfo informó que más de 150 jóvenes profesionales de Ñuble habían participado en una ruta de formación especializada vinculada a programación, inteligencia artificial, tecnologías digitales e inglés.
Según el organismo, 17 profesionales ya se habían incorporado a SoftServe, desarrollando soluciones para clientes internacionales.
Uno de los casos destacados corresponde a un desarrollador residente en Ninhue que trabaja para proyectos internacionales sin abandonar su territorio.
El ejemplo demuestra que quizás el desafío no sea solamente traer grandes empresas a las ciudades. También puede estar en crear empleos que permitan que el talento de Ñuble trabaje para el mundo desde Ñuble.
¿Y si el trabajo ya no tuviera que estar en la misma ciudad?
El teletrabajo y las tecnologías digitales cambiaron una regla que durante décadas parecía inamovible.
Antes, para trabajar en una empresa de Santiago muchas veces era necesario vivir en Santiago.
Hoy, dependiendo de la profesión, un especialista puede trabajar desde Chillán, San Carlos, Yungay, Ninhue, Quirihue o cualquiera de las 21 comunas de Ñuble para una empresa ubicada en otra región o incluso en otro país.
Esto abre una oportunidad enorme para territorios como Ñuble.
Pero requiere conectividad, capacitación, inglés, infraestructura tecnológica y empresas dispuestas a contratar por capacidades y no solamente por ubicación geográfica.
El desafío no es solamente crear empleos
En Ñuble se han impulsado distintas iniciativas para enfrentar los desafíos del mercado laboral y promover nuevas inversiones.
También existen programas orientados a fortalecer la innovación, la tecnología y la formación de capital humano especializado.
Pero existe una discusión que merece mayor atención:
¿Qué tipo de empleos queremos crear?
No es lo mismo generar un puesto temporal que construir una carrera profesional.
No es lo mismo ofrecer un trabajo por algunos meses que crear las condiciones para que un ingeniero, técnico, programador, enfermero, contador, arquitecto, profesor o especialista pueda proyectar su vida laboral en Ñuble.
La pregunta para las nuevas generaciones
Si una persona joven de Ñuble estudia durante años una profesión y luego debe trasladarse a otra ciudad para ejercerla, la región no solamente pierde a un trabajador.
Puede perder también a un futuro emprendedor, a un investigador, a un profesor universitario, a un fundador de una empresa o a alguien que podría haber creado nuevos puestos de trabajo.
Por eso, el desafío regional no debería ser solamente evitar que los jóvenes se vayan.
Debería ser conseguir que tengan razones para quedarse.
Y si deciden partir, que algún día puedan regresar.
“Nadie es profeta en su tierra” puede dejar de ser una sentencia
La discusión sobre el talento regional no consiste únicamente en mirar cuántas personas encuentran empleo.
También implica preguntarse si quienes estudian y se especializan tienen posibilidades reales de desarrollar sus carreras en el territorio donde nacieron o decidieron vivir.
La tecnología, el teletrabajo, la formación especializada, el emprendimiento y la llegada de nuevas inversiones pueden ayudar a cambiar la relación entre territorio y oportunidades.
Quizás el verdadero objetivo no sea conseguir que todos se queden.
Quizás sea algo más ambicioso:
que nadie tenga que abandonar Ñuble simplemente porque aquí no encontró una oportunidad para demostrar de lo que era capaz.
Porque una región que logra formar talento, pero obliga a ese talento a emigrar para desarrollarse, está educando profesionales para otros territorios.
Una región que consigue que sus profesionales puedan crecer, emprender y trabajar desde aquí, en cambio, comienza a construir algo mucho más importante: capital humano propio y desarrollo con identidad regional.
Fuentes: Corfo y antecedentes públicos sobre desarrollo y empleo en la Región de Ñuble.


